Un incremento de los sedimentos por niveles bajos de agua en los depósitos, posible causa de la alteración de valores en el agua de Fabero que obligó a declararla no apta para el consumo y obligó a repartirla a través de cisternas y botellas durante todo el fin de semana.

Es una de las hipótesis que se baraja, según ha confirmado la alcaldesa, Mari Paz Martínez, aunque en los próximos días habrá una reunión donde se analizará, de forma más exhaustiva, lo ocurrido.
El Ayuntamiento ha desactivado ya la alerta y el agua se puede volver a usar con normalidad.


