El estreno del Museo de Arte Sacro de la Basílica de la Encina y el acceso turístico a la torre del templo facilita, por primera vez, la exhibición de las joyas más valiosas del arte religioso berciano que se han salvado del expolio.
Aquí están las piezas, más de un centenar, más interesantes que se custodiaban en iglesias y monasterios. Y, como colofón, el atractivo de subir a la Torre de la Basílica. Una de las preguntas más repetidas del día requería conocer cuántos escalones había que superar. Misterio resuelto. Son 155 repartidos en varios tramos, metálicos, en la propia piedra de la iglesia y en una original y atractiva escalera de caracol.
Pero ese es el final de la visita que comienza en la vieja Sacristía Mayor de la Basílica. Un espacio que ha permanecido cerrado durante décadas y que ahora abre las puertas a los visitantes. Ahí, precisamente, con toda la intención, la primera pieza que se ve es la gigantesca puerta histórica del templo, del siglo XVIII.
A partir de ahí, el visitante puede ver elementos dedicados al funcionamiento de la propia Basílica, con vestimentas, libros y un gran facistol, que quieren demostrar la relación con el culto y el funcionamiento del propio edificio.

Unos pasos más allá, las muestras de la devoción mariana en Ponferrada y todo el Bierzo, que ha generado un amplio espectro de piezas que demuestran el cariño de ponferradinos y bercianos hacia la Virgen de la Encina.
Unos sentimientos que trascienden las fronteras locales, como demuestran sendos retratos del rey Felipe V y María Luisa de Saboya (de 1708), devotos de la patrona del Bierzo, y que tienen un ejemplo destacado en la corona montada para la Coronación de la Virgen en 1908, elaborada con joyas donadas por los propios vecinos.
La visita continua en la parte inferior. La Cripta invita a un mayor recogimiento. Para empezar, sorprende un primer espacio que recrea una gruta como las que habitaron los santos eremitas de la Tebaida y que, sin duda, evoca la famosa Cueva de San Genadio. En su interior se han dispuesto tres piezas de especial valor. La más antigua del museo, las llamadas «Piezas del Ajedrez de San Genadio», del siglo X, talladas en marfil; las réplicas del Cáliz y la Patena de Peñalba de Santiago, cuyos originales se encuentran en el Museo del Louvre de París; y una reliquia del propio San Genadio.
Unos metros más allá, destaca otra pieza de madera tallada del siglo XII, que representa una imagen de Cristo Salvador, procedente de la Iglesia de San Pedro en Montes de Valdueza. Esa es, precisamente, una de las piezas que destacaba el rector de la basílica de la Encina, Antolín de Cela.

Y siguiendo el camino, sorprende, al fondo de un estrecho pasillo, la imagen original del Cristo de la Fortaleza, ante el que rezaron los templarios en el Castillo de Ponferrada. Es la antesala del llamado «Tesoro» de la Basílica, que se concibe no sólo como una colección de piezas valiosas, sino también como la exhibición de conjuntos de orfebrería que se fueron atesorando desde el siglo XVI. Ahí aparecen vistosas cruces parroquiales, cálices, vinajeras, varales y otros elementos dedicados al culto.

En total, son algo más de un centenar de piezas que ofrecen un conocimiento amplio del propio edificio de la Basílica y que quieren mantener una dedicación especial a la Tebaida Berciana, Montes, Peñalba, Los Barrios de Salas…, para que cada población también se sienta representada en el museo.
Y el tercer tramo del recorrido es la subida a la Torre de la Basílica, que desde hoy se convierte en un mirador panorámico y de atractivo turístico. Hay que subir los 155 peldaños de sus escaleras, repartidos en varios tramos y que culminan en una escalera de caracol inserta en un tubo de madera, de aspecto especialmente cuidado. Son 155 escalones para estar más cerca del cielo y llegar a los casi 40 metros de altura. Junto a las campanas de la Basílica, el visitante puede observar el paisaje de la ciudad, el castillo y las montañas de alrededor, en una panorámica inédita y desconocida hasta ahora.

El estreno de hoy culmina una vieja aspiración de Ponferrada, que ya se planteaba en los años sesenta del siglo pasado y que, en este 30 de julio de 2026, se ha convertido en realidad.
Esta tarde, de cuatro a ocho; y mañana, en horario de mañana y tarde, se celebrarán jornadas de puertas abiertas para dar a conocer el resultado de esta intervención. Eso sí, para acceder hay que hacer reserva previa a través del correo electrónico laencina@lasedades.es, o en la propia taquilla del museo.


