El incendio de la Somoza villafranquina quemó 1.300 hectáreas de superficie y es el peor de lo que llevamos de este verano en el Bierzo.
El balance definitivo emitido por la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León concreta que se quemaron trescientas hectáreas arboladas y un millar de hectáreas de matorral, entre los municipios de Villafranca del Bierzo y Vega de Espinareda. El dato oficial confirma las estimaciones que ya había adelantado la vicepresidenta de la Junta en su visita a la zona, junto a la ministra de Transición Ecológica.

Además, el informe final del gobierno autonómico ya determina el origen del fuego, que se iniciaba cerca de la localidad de Veguellina. Tuvo carácter accidental, puesto que se declaraba a consecuencia de una chispa en una línea eléctrica. Se confirma así la percepción que manifestaron, desde el principio, los vecinos de la zona.
Ese incendio forestal permaneció activo durante once días, desde el 29 de julio, hizo necesario el desalojo de decenas de vecinos y las tareas de extinción movilizaron un total de 120 medios.
También hay balance de los dos últimos incendios que han afectado al municipio de Vega de Valcarce. El foco de San Tirso y Las Lamas, que durante algunos momentos afectó al tráfico en la autovía A-6, quemó trece hectáreas, tres de ellas arboladas.
Y el registrado en Laballós afectaba a algo menos de tres hectáreas de matorral.


