El rector de la Basílica de la Encina de Ponferrada, Antolín de Cela, cumple 50 años de ministerio sacerdotal en la capital del Bierzo. Medio siglo en la ciudad, donde más allá de su tarea religiosa, también deja aportaciones culturales y sociales. Y se declaraba más berciano, al recibir un pequeño homenaje, casi sorpresa, en la presentación de la revista “Bierzo”, que incluye un texto de felicitación, escrito por su sobrina Eva Pestaña, y que ni él mismo había visto antes de la publicación.

Pendiente de su futuro pastoral, ya cumplidos los 78 años, Monseñor Antolín de Cela quiso destacar, como su principal sentimiento de orgullo, el trato con la gente y sus feligreses.
Antolín de Cela llegó a Ponferrada en 1976, después de tres años de ministerio en el Barco de Valdeorras. Aquí llegó como organista y coadjutor de la Basílica. “Ascendió” a rector en 1983. También fue profesor del instituto “Gil y Carrasco” y destacó por su labor en la sección musical del Instituto de Estudios Bercianos, su compromiso social en el Hospital de la Reina o su trabajo en la Hermandad de Jesús Nazareno.

En este escrito, su sobrina afirma que si no hubiera sido sacerdote, Antolín de Cela podría haber sido alcalde o cantante de éxito, por su luz, su magnetismo y hasta su virtuosismo tocando instrumentos. Incluso revela que ganó un festival juvenil cantando “Granada”. Este miércoles, en el que además celebraba el día de San Antolín, se ponía a las teclas del viejo piano en el salón parroquial de la Basílica.
Era antes de la presentación de la revista “Bierzo” que cumple con su cita cultural de cada año. En su número 44, presenta artículos de investigación histórica, además de difusión de recursos patrimoniales del Bierzo.
El más extenso está dedicado a los conflictos que se vivieron en la iglesia de Cacabelos –la más grande de todo el Noroeste en los tiempos del Marquesado de Villafranca- durante la crisis del Antiguo Régimen. Es obra del historiador Miguel “Jota” García.

También es amplio el trabajo que José Antonio Balboa dedica a la figura del sacerdote Miguel Pérez Mercadillo, nacido en Berlanga del Bierzo en el siglo diecinueve, que también fue escritor y polemista, dejó muchos escritos sin publicar, en los que reflejó las preocupaciones políticas y sociales de la época. Y, como curiosidad, es antepasado del bibliófilo y mecenas de la exposición “Templum Libri”, en el Castillo de Ponferrada, Antonio Ovalle, presente en el acto.
La revista “Bierzo” incluye otros artículos sobre la vida eclesiástica de Ponferrada en el año 1889; un catálogo de las piezas bercianas en las grandes exposiciones de Las Edades del Hombre; un estudio sobre un cáliz limosnero de la iglesia de Toreno, que fue regalado por el rey Fernando Séptimo; o un estudio de Manuel Olano sobre la Cofradía de las Ánimas del Purgatorio Antigua de Bembibre, fundada en el siglo diecisiete y desaparecida antes de 1900.

Y este año, la revista estrena una sección de “Vidas Ejemplares”, que quiere rescatar la memoria de personajes ponferradinos de la historia reciente. El honor de ser el primero ha recaído en Julián González Castaño, fallecido en 1988. Fue técnico de Olivetti, director de Cáritas en la inauguración de la residencia “Hogar 70”, fundador de Cruz Roja en Ponferrada o mayordomo de la Real Hermandad de Jesús Nazareno, en el momento en que se compró el paso de la Santa Cena.
Mención aparte merece destacar que la portada de la revista “Bierzo” muestra un detalle de la Cruz Parroquial de la Basílica. Una auténtica obra de arte, prácticamente desconocida, que sólo sale en procesiones solemnes, y que ahora se exhibe en el flamante Museo de Arte Sacro. Es un legado del obispo ponferradino Flórez Ossorio, que ejerció en Cuenca y Orihuela.


