
Un buen trozo del falso techo de la iglesia de Arganza, en el Bierzo Central, se precipitó sobre los bancos en los que se sientan los fieles, en el centro de la nave principal del templo. Afortunadamente, el edificio estaba cerrado en el momento del suceso. Varios de esos bancos han quedado inservibles.
El siniestro dejaba, según confirmó el alcalde, Javier Ovalle (Coalición por el Bierzo) «impresionados» a los vecinos, que fueron alertados por las mujeres que lo descubrieron, un grupo de feligresas que preparan la iglesia antes de la misa del domingo. Este domingo, por razones obvias, no se pudo celebrar la eucaristía y el templo permanece cerrado por motivos de seguridad.

Javier Ovalle lamentaba los daños en el monumento «más importante que tenemos en el pueblo, seas o no creyente, porque la iglesia llama la atención por su majestuosidad, encima de un otero y rodeada por olivos dos veces centenarios».
El único alivio que queda, apostilla el alcalde de Arganza es que, por suerte, ese falso techo se cayó cuando la iglesia de Arganza estaba vacía y cerrada. Y se pregunta qué habría podido pasar «si ocurre el día de San Isidro, patrón de los agricultores, cuando la iglesia estaba llena…»
La iglesia de Arganza, dedicada a Nuestra Señora de la Asunción, fue sometida el año pasado al arreglo de toda la cubierta. Años atrás, otra inversión de cien mil euros permitió reconstruir la espadaña.


