Termina la restauración de La Gran Corta de Fabero que, en su día, fue la mayor explotación a cielo abierto de Europa, con más de 720 hectáreas se superficie. El paisaje “casi lunar” ha dado paso a un nuevo espacio verde en el que ya están creciendo más de 45.000 árboles. Las Juntas Vecinales de Lillo del Bierzo y Otero de Naraguantes han recibido, ya, las obras. La inauguración oficial será en otoño.

El municipio de Fabero cierra así su última cicatriz. La Gran Corta ofrece, ahora, muchas sorpresas. Además, de su recuperación paisajística, hay una laguna, un aula paleobotánica y se ultima el proyecto para abrir un “gravity park” que prevé ser uno de los más grandes de Europa y un referente para los amantes de la bicicleta de montaña. La alcaldesa de Fabero, Mari Paz Martínez, se muestra satisfecha.

Esta restauración abre, ahora, nuevas oportunidades de empleo y supondrá un refuerzo a la apuesta turística del municipio basada en la puesta en valor de su pasado minero.

Una veintena de los exmineros que han trabajado en estas labores de restauración continuarán, ahora, ligados a la empresa pública Tragsa.


