El Consejo Superior de Investigaciones Científicas presenta mañana su informe final sobre las consecuencias del incendio forestal que afectó a Las Médulas y con sus propuestas para prevenir futuros daños de este tipo. No hay grandes sorpresas: se plantean más desbroces y que haya ganado en la zona para controlar la vegetación, así como la implantación de una red de sensores que ayude a vigilar el paraje Patrimonio de la Humanidad.

Así termina el informe redactado por especialistas del Grupo de Asesoramiento de Desastres y Emergencias, en siglas GADE, que ha movilizado a setenta investigadores y ha utilizado equipos de última tecnología, para evaluar el impacto en el paisaje, el suelo, el agua y el patrimonio arqueológico y cultural.
Lo primero ha sido constatar el verdadero alcance de los daños en la vegetación. La afección severa queda limitada a cien hectáreas de Las Médulas. El resto se va a recuperar en primavera. Lo da por seguro el director del grupo, Javier Madrigal.
Afortunadamente, no se han detectado filtraciones de ceniza en los acuíferos. Seguirá el seguimiento pero, por ahí, hay tranquilidad.
Sí se han constatado más desprendimientos en zonas de picuezos y cuevas. Esa circunstancia requiere de más control.
Y a la hora de proponer medidas de prevención para el futuro de Las Médulas, desde el Consejo Superior de Investigaciones Científicas abogan por un mayor control de la vegetación y crear zonas de seguridad alrededor de los pueblos y los principales atractivos de la mina de oro romana. Eso sí, Javier Madrigal reconoce que en Las Médulas, todo es más delicado porque puede afectar al paisaje y al propio monumento.
El grupo del CSIC ha empezado a colaborar, ya, en la redacción del Plan de Autoprotección del municipio de Carucedo, en el que apostará por el desarrollo del plan de instalación de sensores, que ya tiene una subvención de la Unión Europea.


