La Ponferradina juega este domingo en Tarazona. El único precedente, el del año pasado coincidiendo con el redebut de Juanfran García en el banquillo blanquiazul, traduce la dificultad de enfrentarse a uno de los equipos más modestos de la categoría en su propio feudo. Es algo más pequeño, por ejemplo, que el Toralín y eso invita a que los locales metan muchos balones al área, lleguen el oleadas y le metan una intensidad a los partidos difícilmente igualable. Pero Javi Rey considera que no son tanto las dimensiones como el buen trabajo de Juanma Barrero, uno que como futbolista activo fue portero y de la Deportiva, sin llegar a estrenarse, durante unos meses en 2013.

Demostrado queda que, como recurso, la Ponferradina puede llevar sus partidos al extremo, puede tirar de épica y, con ello, puede restar tiempo de vida a los sufridos aficionados. Y no debiéramos descartar nada aunque Javi Rey prefiera conducir el choque desde el orden y la pizarra. Para ello volverá a contar con Vicente Esquerdo, seguro secundado por Markel Lozano en el centro del campo. Es muy posible que, para vigilar al pichichi Adrián Fuentes (16 goles) vuelva a tirar de la línea de tres centrales. Ya más aventurado resultaría adivinar la zona de vanguardia donde las ocho dianas que acredita Álex Costa se ven amenazadas por las siete de Borja Valle y Álvaro Bustos y la media docena que ha firmado José Luis Cortés.

La Ponferradina de las tres últimas jornadas ha demostrado tener fe, carácter y gol, ingredientes fundamentales para lograr una victoria que sería la cuarta consecutiva y que podría acercar un poco más a los blanquiazules a un liderato que este sábado (16:00) defiende la Cultural frente al Bilbao Athletic.

De lo que ocurra en Lezama dependerá la trascendencia del partido del domingo (15:30) en el Municipal de Tarazona. Lo dirigirá el motrileño Manrique Antequera.



