Los regantes del Canal Bajo del Bierzo amenazan con emprender medidas de presión y protestas contra el Ministerio de Transportes, Ayuntamiento de Ponferrada y Confederación Hidrográfica Miño-Sil, para que resuelvan el problema de las aguas pluviales procedentes de la A-6 y la Nacional Seis, en el Montecastro, que acaban en el barrio de Compostilla, con peligro de inundaciones, y se depositan en el canal de riego, que está a punto de desaparecer.

Hoy emitían una nota pública en la que advierten que la modernización de su acequia, que es sustituida por una tubería, impide mantener esa situación.
Sobre la mesa hay dos opciones. La primera contempla canalizar esas aguas pluviales hasta el río Sil, con una inversión de medio millón de euros. Y la segunda costaría trescientos mil, para introducir esas aguas en el colector que sale desde la Rosaleda.

De momento, hoy, desde el Ayuntamiento de Ponferrada se eluden responsabilidades en esta cuestión. No obstante, el alcalde, Marco Morala, advertía que los regantes tienen obligaciones. Evitaba más pronunciamientos hasta leer con más detenimiento las exigencias de la comunidad del Canal Bajo.


