Nuevo giro en la historia del legendario maqui berciano, Manuel Girón Bazán. Los restos que, hace 29 años, fueron depositados en el cementerio de Montearenas en Ponferrada no son lo suyos. Su cuerpo fue recuperado, recientemente, en los trabajos de exhumación que se han llevado a cabo en el antiguo cementerio del Carmen. Así lo confirman los resultados de los análisis genéticos y antropológicos realizados a esos restos.

Es un trabajo que desarrolló la asociación Sputnik Labrego en colaboración con la empresa «Tempos Arqueólogos» y la Fundación Tecnalia Research & Innovation.
Estas conclusiones corrigen el episodio vivido en el mes de febrero del año 1997, cuando se depositaron, en el cementerio de Montearenas, unos restos que se atribuyeron a Girón y que se habían ocultado durante veinte años antes en la bodega de Alfonso Yáñez. Los huesos permanecían bajo la tierra del Carmen, donde los especialistas se han visto obligados a resolver “un auténtico puzle”. Se encontraron el esqueleto casi completo “sólo faltaba una parte de la pierna izquierda”, detalló el joven investigador, Alejandro Rodríguez.
Esas exhumaciones en el antiguo cementerio del Carmen fueron financiadas por el Ayuntamiento de Ponferrada, con subvenciones del Gobierno a través de la Federación Española de municipios y Provincias. Alejandro Rodríguez, asume que “se reescribe la historia”.

Alejandro Rodríguez reconoce la trascendencia de ese trabajo por la dimensión de la figura, casi legendaria, de Girón. Confiesa que para él y su equipo es una “recompensa vital” después de años de trabajo. Casi todavía no acierta a describir sus sensaciones, cuando se confirmó totalmente la identidad de Manuel Girón Bazán.
Tras confirmarse el hallazgo, el alcalde de Ponferrada, Marco Morala, ha dicho que “el resultado de la investigación nos lleva a dos consideraciones . Por un lado, la necesidad del conocimiento histórico certero de lo que ha sucedido en nuestro pasado. Por otro, las importantes implicaciones de los aspectos humanos. Se trata de personas que no fueron sometidas a juicio, que en la lógica de la libertad y el pluralismo democrático no habían cometido ningún delito y que terminaron sus vidas de forma jurídicamente condenable y moralmente reprobable a manos de una violencia absolutamente injustificada. «
Al tiempo, Morala insiste en la necesidad de que los restos recuperados en esas exhumaciones tengan una sepultura digna, «que es una forma de recuperación de una dignidad que nunca perdieron, pero que quisieron arrebatarles violentamente» asegura.


