Las tormentas del día de San Fermín descargaron rayos y granizo de tamaño considerable en el Bierzo y Laciana: provocaron tres incendios forestales –ha vuelto el fuego a la Tebaida Berciana y el más preocupante tiene nivel uno en Espina de Tremor-, y dejan inquietud en el campo por posibles daños en plantaciones de frutales, donde peras y manzanas afrontan el momento clave de su crecimiento.
El descenso nocturno de las temperaturas ha ayudado a aplacar el avance de las llamas en los frentes de fuego provocados por los rayos. En el municipio de Ponferrada, durante la noche eran visibles las llamas entre Villanueva de Valdueza y Valdefrancos, en el entorno de los parajes de “La Pandellina” y la Fuente del Espino. Las llamas se declararon poco antes de las siete y media de la tarde.

Dio muy poco tiempo a una primera intervención de medios aéreos antes del anochecer. Los Bomberos de Ponferrada siguieron la evolución de las llamas y se retiraron de noche, después de constatar que no había riesgo para las poblaciones. Algunos habitantes de San Adrián de Valdueza optaron por dejar su pueblo, por precaución. Sólo quedaron dos personas, que han pasado la noche en el pueblo.

Y en el Bierzo Alto, otro rayo de la tormenta causó otro incendio en Espina de Tremor, municipio de Igüeña. La Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León activó el Nivel de Gravedad Uno, por la previsión de que afecte a más de treinta hectáreas de terreno. Las labores de extinción movilizaron un helicóptero y un avión, además de una brigada, tres cuadrillas de tierra, un bulldócer y dos autobombas.
También en Laciana, la caída de otro rayo provocó un incendio en Caboalles de Arriba, en el paraje de “Reguera Cabada”.
Y al otro lado del Manzanal, la tormenta originó un incendio en la localidad de Zacos, en la Cepeda. Provocó el corte del tráfico ferroviario entre León y Ponferrada. Los viajeros del tren fueron trasladados en autobús desde Astorga a la capital del Bierzo.
Según los registros de Aemet, la Agencia Estatal de Meteorología, la sucesión de tormentas descargó un total de 979 rayos entre las provincias de Ávila, Segovia y León. Ahora, existe preocupación ante la posibilidad de que los llamados “rayos latentes” puedan provocan más incendios en las próximas 48 horas. “Nos obliga a estar muy atentos”, dicen desde el operativo de lucha contra el fuego.
La tormenta también volvió a bloquear la carretera de acceso al valle de Fornela, en el mismo lugar afectado por la riada de junio. El agua que cayó en las montañas arrastró más restos de la vegetación quemada por el incendio del verano pasado y, mezclada con cenizas, generó una nueva avenida negra.

El Ayuntamiento de Peranzanes emitió mensajes en los que recomienda no hacer viajes innecesarios hasta Fornela, a la espera de una nueva evaluación de la situación. El acceso por Anllarinos solo era transitable para vehículos todoterreno.

Y entre los agricultores, el granizo que descargó la tormenta deja enorme preocupación. Las bolas de hielo han podido provocar daños en las frutas. Habrá que valorar la situación en las próximas horas y los días siguientes. Se da por hecho que será necesario aplicar tratamientos para evitar pérdidas, en la medida de lo posible.


