La primera inspección en el pozo de Cerredo, donde murieron cinco mineros de Laciana y del Bierzo, ofrece una conclusión clara sobre la posible causa del accidente fatal: había una gran concentración de grisú.

Tanto gas y tantos días después, que los inspectores de Minas del Principado y los especialistas de la Guardia Civil, tuvieron que dilatar durante horas su acceso a la planta tercera de la mina.
Es una circunstancia que la consejera de Industria de Asturias, Belarmina Díaz, trasladaba a la alcaldesa de Ibias y presidenta de ACOM, y los alcaldes de Villablino, Mario Rivas, y Torre del Bierzo, Gabriel Folgado, en una reunión en Oviedo.
El alcalde de Villablino agradecía este contacto con su ayuntamiento, que ahora trasladará la información a las familias de las víctimas. De cualquier manera, asume que puede pasar tiempo para esclarecer todos los extremos del siniestro.
En el encuentro se constató cierta sorpresa por la orden de paralización de la actividad en la otra mina de Degaña, que tenía un permiso similar al de la explotación del accidente. Mario Rivas advierte que las minas todavía pueden ofrecer futuro pero, eso sí, no a cualquier precio. Y menos de la vida.
La consejera de Industria de Asturias comparecerá mañana en la Junta General del Principado de Asturias.
Mientras, el presidente del Principado de Asturias no descarta ceses en la administración. No obstante, considera que, ahora, es el momento de “centrarse” y “dar explicaciones”.
Adrián Barbón, pide “no hacer política con los muertos” y reitera que se “va a llegar hasta el final para saber qué pasó”. Además ha solicitado, al Ministerio de Justicia, un refuerzo para el juzgado de Cangas del Narcea para evitar que se ralentice la investigación.


