Los fruticultores del Bierzo tiran al suelo cientos de kilos de peras y manzanas, antes de que crezcan más en los árboles. Es un proceso habitual, una especie de purga, que se repite a estas alturas del año, para eliminar los frutos más pequeños o aquellos que presenten peor aspecto, que lastrarían el crecimiento de los demás y no tendrían salida en el mercado.

Son los argumentos que justifican la “purga” en los frutales, según el presidente de la Asociación Berciana de Agricultores, Daniel Franco, que ya ha culminado esa operación.

El sector frutícola del Bierzo mantiene intactas las esperanzas en conseguir una buena cosecha de peras y de manzanas. Si las tormentas no provocan daños y el tiempo no “tuerce las cosas”, a día de hoy, se puede hablar de unas perspectivas aceptables.


