
Era una consecuencia esperable, después de días de intensas lluvias y el comienzo del deshielo de la nieve en las montañas. No obstante, la situación mejoraba en las últimas horas, con nuevas precipitaciones de nieve y menos chubascos.
La situación más preocupante se vivía en Cacabelos, donde el río Cúa se desbordaba a su paso por la villa. Los peores momentos se vivían de madrugada y a primera hora de este martes, cuando el agua llegó a anegar algunos sótanos y varios garajes de la ribera, segun confirmó la alcaldesa, Irene González.

Aunque la situación ha mejorado, el Ayuntamiento de Cacabelos se mantiene atento a las recomendaciones de la Confederación Miño-Sil y va a mantener la prohibición de acercarse a las orillas del río Cúa.

Mientras, el río Sil presenta la crecida más notable a su paso por Requejo, después de haber recibido las aguas del Burbia y el Cúa. En el valle del Sil hay torrentes que también se han desbordado de sus cauces habituales.
Además, cae una ladera en la carretera de Fornela.
Las lluvias han provocado otras incidencias, como el desprendimiento de parte de una ladera en el tramo inicial de la carretera de Fabero a Fornela, cerca de Bárcena de la Abadía. Durante unas cuantas horas, se cortó el tráfico rodado y quedó bloqueado el acceso al municipio de Peranzanes. Su ayuntamiento difundía esta imagen del hecho:

Maquinaria de la Diputación de León se encargó de la reapertura de la calzada. Cuando acaben las lluvias, está previsto intervenir para sostener el talud.


