
No ha faltado protagonismo berciano en el hito histórico vivido esta mañana en la Sagrada Familia de Barcelona. Vidrios de TVITEC forman la gran cruz que corona la llamada «Torre de Jesucristo» y que ha convertido al templo barcelonés en la iglesia más alta del mundo, con 172 metros y medio.

Es una pieza fabricada con una combinación de vidrio curvo y poliédrico hecho pieza a pieza, con una delicadeza que roza la artesanía, en la filial catalana de TVITEC, en Cricursa. El revestimiento de vidrio se combina con piezas de cerámica esmaltada.

Cuando culminaba la maniobra, que fue ejecutada por una gigantesca grúa y transmitida en directo gracias a cámaras y drones, el director comercial de la vidriera del Bayo, Alberto Fernández Sutil, ha destacado la importancia de la aportación berciana que «por primera vez ha usado la tecnología prismática para convertir el vidrio en una pirámide», concretaba.

Esa gran Cruz instalada hoy no será, únicamente, un elemento decorativo. También será un mirador que permitirá al visitante disfrutar de unas vistas únicas de la Ciudad Condal. Con sus 17 metros de alto y trece y medio de ancho será, más allá de un símbolo arquitectónico, un espacio de carácter espiritual.

Ahora, falta retirar el andamio que rodea esa torre. La inauguración oficial está previsto para el 10 de junio. Se ha cursado invitación al Papa en el Vaticano.
El director comercial de TVITEC concluye que debe ser «motivo de orgullo, no solo para la empresa, sino para todos los bercianos. Debería tener esa trascendencia», resalta.

La vidriera berciana también destaca en sus publicaciones que es la primera vez que se construye «una cruz transitable en la que se combinan cristal y acero, y que es improbable que se vuelva a hacer».



