Onda Bierzo

Uno de los mineros muertos en Asturias es lacianiego. Un vecino de Villablino, de 42 años, de origen caboverdiano y padre de dos hijos.

El valle de Laciana vuelve a llorar la tragedia en la mina: la muerte de un minero de Villablino en el accidente ocurrido en la explotación asturiana de Vega de Resgos, concejo de Cangas del Narcea, donde un derrabe sepultó y se llevó la vida de dos trabajadores. En un territorio donde no quedan minas –la última se cerró hace siete años-, se reabre de nuevo la herida del sufrimiento de esta actividad.

El lacianiego Anilson Soares de Brito era vecino del barrio de San Miguel, en Villablino, y su familia, procedente de Cabo Verde, se asentó en Caboalles de Abajo. Era conocido como Anis, de 42 años y padre de dos hijos. Falleció junto a su compañero asturiano, Óscar Díaz, cangués de 32 años, tras el hundimiento de la galería en la que trabajaban en el interior de la mina que la empresa TYC Narcea explota en Vega de Resgos, en el concejo de Cangas del Narcea.

El siniestro se registraba poco antes de las cinco de la tarde de este viernes. A esa hora se dio el primer aviso a los servicios de Emergencia del Principado. Se notificó un desprendimiento ocurrido en el segundo nivel de la mina, a un kilómetro y medio del acceso a la explotación. Un tercer minero que se encontraba en ese lugar pudo, afortunadamente, salvarse y salió por su propio pie.

Los trabajos de rescate movilizaron, desde el primer momento, a dos helicópteros de los bomberos y del servicio sanitario. También se desplazaron hasta la mina, los integrantes de la Brigada de Salvamento Minero de Hunosa. Fueron necesarias seis horas para la retirada del material caído en la mina y rescatar los cadáveres de las víctimas, después de unas horas de tensa espera. Primero salió por la bocamina el cuerpo de Óscar, desatando el llanto entre quienes se encontraban allí. Hubo que esperar hasta las once y media de la noche para liberar el cadáver de Anilson. Una treintena de especialistas tuvieron que superar la dificultad del trabajo en la zona afectada por el derrumbe, derrabe en términos mineros, donde había riesgo de que se sucedieran más hundimientos.

Anilson Soares de Brito es el último minero de esa familia de origen caboverdiano que ya sufrió las desdichas de la mina, cuando su hermano menor, Adolfo, murió en otro accidente laboral ocurrido en el año 2007 en el grupo Calderón de la Minero Siderúrgica de Ponferrada (MSP).

Además, el duelo ha hecho revivir sensaciones y padecimientos del 31 de marzo, cuando murieron otros cuatro mineros de Laciana y uno del Bierzo, en aquel accidente de la mina de Cerredo, por una explosión de grisú, que todavía sigue bajo investigación.

Precisamente, la mina de Vega de Rengos en la que se registraba este siniestro, permaneció cerrada con carácter cautelar durante varias semanas, entre los meses de abril y junio, tras la apertura de una investigación oficial del Servicio de Minas del Principado de Asturias, que comprobó el cumplimiento de las prescripciones y los permisos otorgados para esa actividad: una autorización especial de investigación que permite la extracción de hasta sesenta mil toneladas anuales. Cuando los técnicos emitieron los informes que acreditaron que todo estaba en orden, a mediados de junio, se pudo reanudar la actividad.

La mina de TYC Narcea tiene autorización para sacar antracita destinada a la obtención de grafito o grafeno y a la siderurgia. Tiene medio centenar de trabajadores en su plantilla

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