
Para reclamar más atención, de una vez, para sus pueblos y para todo el paraje Patrimonio de la Humanidad, donde el fuego arrasó la vegetación y afectó a algunas casas.
Los participantes protagonizaron una manifestación por las calles del pueblo, pasando por los edificios destruidos por las llamas, y entre los que únicamente ha empezado la reconstrucción del Aula Arqueológica.

La movilización comenzó con el sobrecogedor toque “a fuego” de las campanas de la iglesia de Las Médulas. El sonido evocaba los peores momentos del 10 de agosto, cuando el fuego entraba en el pueblo de Las Médulas. Hoy, se oían las voces de vecinos que se sienten «abandonados» y echan en falta un auténtico plan de prevención y desbroce de vegetación «durante todo el año». Y además, se vestían camisetas que invitan a la «resistencia».

Al frente de esta movilización, bajo el lema “Ruina Montium Resiste”, la Asociación de Vecinos de Las Médulas. Su presidente, Gabino Oviedo, seguía reclamando la mejora de los servicios para quienes viven en un «paraje ninguneado, sin servicios como fibra óptica, telefonía móvil o depuración de aguas residuales». Y afirmaba que el cuidado de la zona no es, únicamente, una obligación de sus habitantes «porque es un bien de interés internacional».
Entre esos vecinos de Médulas, destacaba el testimonio de la hostelera Fina Gómez, la mujer que se convirtió en una de las imágenes de la zona, entre lágrimas y humo, cuando el fuego había quemado casas y castaños. La empresaria apeló a la unidad para luchar «con uñas y dientes por una buena gestión del paraje, sin tanta burocracia».
Compartía irritación con los vecinos, el arqueólogo Javier Sánchez-Palencia, el hombre que más investigó en la vieja mina de oro romana y cuyos trabajos propiciaron el reconocimiento mundial para Las Médulas. Ahora, el doctor Ad Honorem del Instituto de historia del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) invita a beneficiarse, en la medida de lo posible, de los efectos del fuego. Como ya se ha dicho, las llamas eliminaron vegetación y, ahora, se pueden ver algunas estructuras destacadas, entre las que citó «un depósito romano en el Soutín o la zona de la Frisga». Sería la mejor opción de superar una desgracia, indicó Sánchez-Palencia.
Al tiempo, aportó una noticia esperanzadora. La Junta Vecinal de San Juan de Paluezas ha comprado los terrenos donde se asienta el Castrelín de San Juan de Paluezas, uno de los enclaves astures vinculados a Las Médulas, que tuvo más importancia en la vieja mina de oro romana, que estaba tapado por una abundante vegetación, que también ha sido retirada.

Además, en la protesta de hoy en Las Médulas, la Asociación de Trabajadores de Incendios Forestales en Castilla y León lanzó una nueva voz de alarma. El colectivo augura otro verano «muy complicado» en la lucha contra el fuego en los montes porque la Consejería de Medio Ambiente «no ha mejorado nuestras condiciones laborales ni ha incrementado los trabajos de prevención», explicaba su portavoz, Sergio Fidalgo. Ahora, el colectivo lamenta que entre la Junta y la Diputación de León se acusen mutuamente de que no se ha trabajado en prevención, más allá de intervenciones de poco calado en zonas, precisamente, como Las Médulas que fue «ejemplo del Patrimonio del abandono», afirmaba.

La movilización vecinal en Las Médulas también contó con la participación de diferentes colectivos. Por un lado, grupos recreacionistas romanos y astures, que pusieron el toque de color. Por otro, la Asociación para el Desarrollo Rural Bierzo-Cabrera, que ya ha trabajado en la zona, donde intentó plantar nuevos castaños, con obstáculos administrativos con la excusa de posibles daños arqueológicos. Su presidenta, Nancy Prada, defendía la necesidad de apoyar a los vecinos que han sido un «símbolo de resistencia», decía.

Y más organizaciones, como la asociación OncoBierzo, que tiene algunas banderolas con sus proclamas colgadas en Las Médulas permanentemente. Su portavoz, Tito Gago, quiso poner de manifiesto que la movilización de los bercianos es necesaria en todos los ámbitos. Y aprovechó para indicar que la situación en la Sanidad «sigue siendo precaria, con falta de profesionales, falta de recursos y sobrecarga de personal», relató.


