Es la imagen que dejó la acción de limpieza desarrollada por los voluntarios de Proyecto Orbanajo, durante este domingo, en el entorno de la avenida Milán.

Un espacio donde el colectivo ya actuó hace dos años y eliminó gran cantidad desperdicios. Por eso, ahora, su portavoz, Pablo Ovalle, ha mostrado su sorpresa por la cantidad de deshechos recogidos en su acción. «Hasta contenedores de basuras con capacidad para ochocientos litros llenos, muebles viejos, dos televisores, una nevera, un lavabo, dos váteres, ruedas y hasta una silla de niño», concretó.

Acto seguido confesaba que supuso «un jarro de agua fría porque hace dos años lo habíamos dejado limpio».
Por eso, el portavoz de Proyecto Orbanajo llama a la responsabilidad de quienes tiran esos residuos y del Ayuntamiento de Ponferrada, que no lo controla adecuadamente. La conclusión, explica Ovalle, es que la gente «no lo hace bien y el Ayuntamiento tampoco. Esto es una escombrera a ochocientos metros o un kilómetro de la plaza de Lazúrtegui», apostillaba.

Además, en Ponferrada, en la Rosaleda, se han denunciado destrozos vandálicos en los rosales que dan nombre al barrio más moderno de la ciudad, en el paseo central del bulevar. Varias plantas aparecían con sus ramas cortadas y tiradas en el suelo. Ese hecho ha causado contrariedad de vecinos y paseantes. Los rosales se plantaron hace más de veinte años, en 2005, cuando se urbanizó La Rosaleda.


