Son imágenes de una campesina, cargando con un cesto de manzanas, y un burro que llevaba la mercancía al mercado: evocan las últimas cosechas que se recogieron en Posada y en Bárcena del Río.

Y se incorporan al conjunto en el que ya estaban las siluetas de sus respectivas iglesias, desaparecidas bajo el agua hace 68 años. En su interior, se incluyen sendos poemas que rememoran aquel momento. Son composiciones escritas por Elidio Rodríguez, que recuerdan aquellas manzanas que se recogían en el paraje «Camporredondo» y la última cosecha de nueces y castañas «pues dicen que para otro año / árboles, casas y tierras / ya todo estará inundado».


El propio Elidio Rodríguez, presidente fundador de la Asociación de Romeros del Pantano de Bárcena, leía esos pequeños textos y confirmaba que, después de 18 años, cede su puesto. Era galardonado como “Romero Mayor”. Una distinción de la que no se considera merecedor pero que agradecía.

Echando la vista atrás, Elidio Rodríguez destacó que la asociación ha conseguido el reconocimiento que merecían los pueblos y sus habitantes, especialmente aquellos cuyos restos quedaron sumergidos en los cementerios de Bárcena y Posada.

Un año más, y van dieciocho, hubo ofrenda floral sobre las aguas del embalse. Como siempre, se suscitó emoción a flor de piel. Y se avivaron recuerdos, como los de Agustín Cuellas, el último niño que salió de Posada del Río, con ocho años, con sus hermanos y su madre, de la que recuerda su grito desesperado cuando cruzó el puente.

Para mantener vivo este legado, ahora, la Asociación de Romeros del Pantano de Bárcena quiere seguir ampliando ese espacio en el alto de Carropella, colocar bancos para sentarse a la sombra de las encinas; y una relación con los nombres de todas las familias que tuvieron que dejar los pueblos de Posada y Bárcena del Río en 1958, cuando se cerró la presa del pantano y quedaron sumergidos. No faltó la procesión con las imágenes de San Roque y la Magdalena, en carroza engalanada.



