Los trabajos nocturnos desarrollados por el operativo de lucha contra el fuego, unidos al descenso de las temperaturas, han permitido que la Junta de Castilla y León baje a IGR-1 (índice de gravedad), la calificación del incendio forestal que se inició en la localidad de Pradela (Trabadelo) y se propagó hasta los montes próximos a Cela (en Villafranca del Bierzo).

La decisión, tomada este mediodía, implica levantar el confinamiento para los diez habitantes de la localidad de Cela. Según el último informe emitido por el gobierno autonómico, ahora «no hay población ni infraestructura amenazada». Así se constató en reunión del centro de coordinación CECOPI, en León, con presencia del delegado territorial de la Junta, Eduardo Diego, y el subdelegado del Gobierno en la provincia, Héctor Aláiz.

No obstante, se mantiene un importante despliegue de medios aéreos y terrestres, encargados de controlar los puntos calientes que todavía existen y en los que seguirán trabajando durante todo el día para evitar reproducciones.
La relación facilitada por la Consejería de Medio Ambiente confirma el despliegue de cuatro cuadrillas terrestres (Romeo, en argot técnico), cuatro autobombas, dos helicópteros, tres cuadrillas helitransportadas, un helicóptero de coordinación, la BRIF de Laza, un avión de carga en tierra y otro avión anfibio de gran capacidad para lanzar agua (FOCA en términos técnicos). Sus movimientos son dirigidos por tres agentes ambientales y tres técnicos de la Junta de Castilla y León.
Además, siguen activos los focos de fuego de Congosto, Tejedo de Ancares y Burbia; y se mantienen con la etiqueta de «estabilizados» los incendios de San Vicente de Arganza, Paradasolana y Vega de Valcarce.


