Ya está en Laciana, y se presentaba hoy, el motor de hidrógeno que se probará en el tren Ponferrada-Villablino. Permitirá determinar si esa tecnología, con un combustible limpio, puede tirar de los trenes en las vías que no estén electrificadas.

Un paso más del proyecto “Hycerail”, que desarrolla la Fundación “Ciudad de la Energía” en el tren del Sil, con fondos de la Unión Europea. Dos millones y medio de euros, con los que se ha comprado el motor y se integrará en un vehículo “automotor” de los años sesenta, junto con seis depósitos de hidrógeno verde, de cincuenta litros cada uno, que se colocarán encima. Si todo sale bien, se debe probar en las vías antes de fin de año, como explicó la directora general de Ciuden, Yasodhara López.

Teóricamente, según los cálculos de los técnicos de Ciuden, este motor de hidrógeno permitirá hacer dos viajes completos de ida y vuelta, de Cubillos a Villablino. Habrá que verlo. El año que viene estará en funcionamiento.
A la puesta de largo del motor, hoy, en los talleres del tren de Villablino, quiso asistir la nueva directora del Instituto de Transición Justa, Judit Carreras, quien dijo que Laciana puede convertirse en lugar de referencia para este tipo de proyectos industriales y de innovación, que son un ejemplo, decía.

Ese acto contó con la asistencia del subdelegado del Gobierno en León y los presidentes de la Diputación de León y el Consejo Comarcal del Bierzo.
Y, después, reunión del consorcio del Ponfeblino, en la que los representantes de los municipios del Valle del Sil se felicitaron por los avances en el proyecto del tren turístico. Consideran que, ya, es “imparable”, pero piden más implicación de las instituciones superiores.
Por un lado, más dinero del Gobierno Central, decía el presidente del consorcio y alcalde de Villablino, Mario Rivas.
Y, por otro, el consorcio propondrá la incorporación al proyecto de la Junta de Castilla y León, que al fin y al cabo es la propietaria de la línea férrea, y de la Diputación Provincial de León.


