Son personas que se encontraban en situación de vulnerabilidad, de marginación y con escasos recursos, que se han formado como especialistas en montaje y mantenimiento de instalaciones solares fotovoltaicas. Tres de ellas ya han recibido ofertas de empleo.

Un porcentaje que se considera más que aceptable. Entre ellos, hablaba el venezolano David Rodríguez, de 46 años, quien se encontraba en España en situación irregular y que gracias a Cáritas ha podido emprender una nueva vida. Otros alumnos siguen en proceso de búsqueda activa de puesto de trabajo.
Hoy se entregaron los diplomas que acreditan su capacitación, en un acto celebrado en el Castillo de los Templarios de Ponferrada, donde la coordinadora de Cáritas Diocesana, Úrsula Macías, concretó cómo cambian las cosas para estos alumnos, desde que empiezan su formación profesional hasta que acaban el curso. Además de su formación teórica, en sus prácticas han instalado paneles fotovoltaicos para suministrar energía a las parroquias ponferradinas del Buen Pastor y de Santiago Apóstol de Flores del Sil. En total, 474 horas de formación.
En representación de Endesa, su responsable de Relaciones Institucionales en la zona del Noroeste, José Antonio Menéndez, defendía el compromiso de la eléctrica con el Bierzo, el territorio donde nació, a pesar del cierre de la térmica de Compostilla y de las dificultades para encontrar alternativas.
Esta colaboración entre Cáritas y Fundación Endesa, que financia estos cursillos, cumple quince años. Durante ese tiempo, en Ponferrada, se ha mejorado la empleabilidad de un total de 246 personas que estaban en situación de vulnerabilidad o exclusión social.


