Comienza la demolición de los restos de las casas quemadas por el fuego de agosto en el pueblo de Lusío, en el municipio de Oencia. La Junta de Castilla y León asume las obras de reconstrucción de nueve viviendas. El resto de viejos inmuebles pasará a la historia.

Maquinaria, contratada con la empresa Excarbi, ya ha iniciado el trabajo de retirada de escombros y demolición de aquellas estructuras que no sean aprovechables para la recuperación de las viviendas que destruyó el fuego del trágico día 17 de agosto. El propósito es respetar, al máximo, el aspecto que tenían los inmuebles ahora destruidos, según explica el alcalde de Oencia, Arsenio Pombo, después de confirmar el inicio de las tareas.
La administración autonómica limitará su actuación a la recuperación de la casa de uno de los dos vecinos que, aún, resistían en Lusío; y otras ocho viviendas de fin de semana, que recibían cada sábado y domingo a familias del pueblo. El resto, no.
En el caso de Arnado, se prevé, desde la semana que viene, el desescombro de quince inmuebles que no eran viviendas habituales. Solo está previsto reconstruir la casa de la centenaria Herrería.
Y luego, el alcalde de Oencia advierte que será necesario reconstruir las calles de Lusío y recuperar sus servicios básicos. Más allá de la situación de los casos particulares de los pueblos, el alcalde de Oencia, Arsenio Pombo, augura problemas para el abastecimiento de agua en todo su municipio, en caso de que caiga lluvia torrencial. Hay medio metro de ceniza en la montaña, y podría acabar en los torrentes. Además, la ganadería de Oencia ha perdido parte de sus pastos.
Aunque la Consejería de Medio Ambiente todavía no ha ofrecido datos, en Oencia calculan que el fuego quemó más de quince mil hectáreas de superficie.


