El oso destruye más de una veintena de colmenas en los municipios de Valle de Ancares y Fabero. Es una nueva consecuencia de los incendios de este verano, que destruyeron parte del hábitat de los plantígrados, lo que les está obligando a desplazarse a otras zonas para conseguir alimento.

El oso atacó este lunes once colmenas en la localidad de Tejedo de Ancares, donde empieza a ser habitual verlo. Y a lo largo de este mes también ha atacado otras doce colmenas en Fabero, todas ellas de la empresa Miel Ancares.
Uno de sus propietarios, Cristian López, lamenta los daños ocasionados por el oso, que también ha destruido colmenas de otros apicultores.
Pero sobre todo critica que la Junta de Castilla y León tarde demasiado tiempo en pagar los destrozos. Tampoco ha llegado el dinero para la instalación de pastores eléctricos que protejan estas colmenas.

El apicultor cree que estos ataques se deben a la falta de comida en el monte después del fuego, lo que ha obligado a los animales a buscar otras zonas y otros alimentos.
Ahora espera que se tomen medidas para evitar que se sigan produciendo estos ataques.


