
La Xunta de Galicia ha abierto un nuevo proceso para declarar como Bien de Interés Cultural (BIC) la chimenea de la antigua central térmica de As Pontes, una opción descartada para las chimeneas de Compostilla II, en Cubillos del Sil, aquí en el Bierzo, que siguen pendientes de demolición.
En contra de los criterios seguidos por la Junta de Castilla y León, el gobierno gallego aboga por conservar aquella estructura. Dice que es «elemento esencial, relevante y representativo» del patrimonio industrial de Galicia, dado que la térmica fue la principal productora de electricidad no nuclear de España durante décadas «y dejó una profunda huella en toda aquella comarca y su paisaje». Esta decisión de la Dirección Xeral de Patrimonio de la Xunta se adopta a petición de un particular, y fue secundada por 2.200 vecinos de ese territorio.
La chimenea de la antigua térmica de As Pontes de García Rodríguez mide 356 metros de alto y fue la más alta de Europa y un hito de la ingeniería internacional. Cuando se construyó, por iniciativa de Endesa, la chimenea gallega superó los 270 y 290 metros de las chimeneas bercianas de Cubillos que, cuando se levantaron en 1974, eran las más altas del continente.

Aquí, en diciembre de 2022, la Consejería de Cultura de la Junta de Castilla y León descartó abrir un expediente similar para declarar dichas estructuras como BIC. Se tuvo en cuenta la magnitud del coste de los trabajos de reparación y de mantenimiento. Se determinó, por ejemplo, que la chimenea más alta necesitaría 241.000 euros para reparaciones y casi un millón, para su mantenimiento durante 25 años. Y, con estos números, Patrimonio de Castilla y León quiso que prevalecieran los principios de racionalidad y eficacia en los recursos públicos, además de varios criterios patrimoniales.


