
Contundente reflexión de Mario Rivas, destrozado, después de la muerte de uno de sus vecinos, Anilson Soares de Brito (42 años) en la mina de TYC Narcea en la localidad asturiana de Vega de Resgos, en el concejo de Cangas del Narcea, donde un derrabe sepultó y se llevó la vida de dos trabajadores. En un territorio donde no quedan minas de carbón –la última se cerró hace siete años-, se reabre de nuevo la herida del sufrimiento por esta actividad.
El alcalde de Villablino recordaba que esta tragedia se une al fallecimiento de otros cuatro vecinos de este municipio, en el accidente de la mina, también asturiana, de Cerredo. “Cuesta comprender cómo se vive esta situación y cómo con todas las minas cerradas, este año se ha llevado la vida de siete compañeros en España y cinco de ellos, precisamente, en nuestro municipio”, advierte Mario Rivas.
Cinco lacianiegos que se tenían que ir, cada día, al vecino Principado para buscar empleo fuera de su casa, pero que mantenían el compromiso con su tierra porque seguían viviendo en Laciana. Un hecho que, dentro de la tragedia, merece esa reflexión porque “no tienen alternativas para seguir trabajando con dignidad en Laciana. Y esto tiene que parar y las administraciones superiores tienen que entender que hay que poner alternativas reales para que la gente deje de ir a matarse a la mina. Tienen que hacerlo de forma inmediata. Se lo deben a sus familias y tienen que dar una oportunidad de vida a sus hijos en esta tierra”, apostillaba Rivas.
El alcalde de Villablino exponía, horas después del trágico accidente laboral en la mina asturiana, las sensaciones que se viven en la cuenca de Laciana y confesó impresiones de “impotencia absoluta. Ni en la peor de las pesadillas de cualquiera de nuestros vecinos se hubiera pasado por la cabeza. El municipio entero está abatido, consternado…”.


