La fábrica de palas eólicas de Ponferrada festeja su vigésimo quinto aniversario, como referente de la energía renovable en España, destacada estabilidad en el empleo y con plena confianza en el futuro, gracias al apoyo de la multinacional General Electric, actual propietaria de la planta que opera con el nombre de “G.E. Vernova”.

Transcurrido este cuarto de siglo desde su puesta en marcha, de La Llanada han salido 22.000 palas eólicas, con un ritmo cercano a las mil unidades anuales, de 35 modelos distintos a lo largo de este periodo. Las más pequeñas, de 19 metros de longitud. Las más largas, ahora, alcanzan los 67 metros. Y entre ellas, destaca la primera pala cien por cien reciclable, “que también tiene en su ADN una parte de Ponferrada”, según se ha dicho en el acto conmemorativo de la efemérides.

La fábrica abrió en el año 2000, con el nombre de LM y con una plantilla inicial de 81 empleados. Dos años más tarde, se establecía la segunda nave de producción. En el año 2007, se alcanzó la máxima producción y el récord de plantilla, que llegó hasta los 1.300 trabajadores. Un año más tarde de abría la tercera nave. Y así, ha seguido la evolución que superó momentos complicados, con el anuncio de cierre en 2011 y otra posterior amenaza en 2021, que se recuerda por los disturbios que llegó a generar.
Hace una década, la multinacional “General Electric” asumía la propiedad de esta factoría. Y hoy, su director, Jorge López Caloto, destacaba la situación de estabilidad con seiscientos trabajadores y numeroso empleo indirecto, y la apuesta por la continuidad de una planta que ha sido y sigue siendo, decía en su discurso, “motor para el Bierzo y España”.
El futuro, eso sí, sigue dependiendo de los mercados y siempre hay incertidumbre en el negocio eólico, advertía Jorge López Caloto. Antes de los discursos, la dirección de G.E. Vernova invitó a dirigentes políticos y algunos representantes de la sociedad berciana a una visita por sus instalaciones. Allí explicaba los planes de adaptación a las normas medio ambientales, eliminación de combustibles fósiles o el uso de la Inteligencia Artificial en algunos procesos concretos.

A partir de ahí, el consejero de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, Juan Carlos Suárez-Quiñones, adelantó la previsión de presentar, en dos meses como muy tarde, el proyecto de mejora integral del polígono de La Llanada, en Santo Tomás de las Ollas, donde se asienta la fábrica.
Finalmente, Juan Carlos Suárez-Quiñones reiteró las demandas al Gobierno Central, para que se adapte la red de distribución de energía en Castilla y León, para facilitar el suministro de luz más barata a las empresas ubicadas en los polígonos industriales.

Por su parte, el alcalde de Ponferrada, Marco Morala, resaltó que la fábrica de palas eólicas forma parte de la historia de Ponferrada y es un “triunfo colectivo”, decía literalmente, después de apelar al nombre de LM con el que la fábrica inició su actividad en el año 2000. Hoy apostaba por su continuidad.
El alcalde de Ponferrada acabó avanzando el próximo inicio de la obra de mejora del acceso a La Llanada desde Santo Tomás de las Ollas, con la inversión de medio millón de euros de las arcas municipales.
A nivel general, el consejero destacó que Castilla y León es la primera productora de energía eólica en España, con una aportación del veinte por ciento nacional, y con expectativas de crecimiento desde todas las compañías del sector eléctrico.


