Es el horizonte establecido por la Diócesis de Astorga, hoy, durante la firma del convenio con el Ayuntamiento de Ponferrada, que entrega a la Iglesia las obras acometidas en el primer templo del Bierzo. Se concibe como un “sueño hecho realidad”. Todavía no se ha concretado el importe de las entradas que habrá que abonar y que luego se destinará íntegramente a mantener la iglesia y restaurar patrimonio religioso berciano.

Son las cuestiones fundamentales que se exponían, hoy, en la ceremonia de rúbrica del acuerdo, en el salón de sesiones del Ayuntamiento de Ponferrada, que ha costeado estas obras en la Basílica, con medio millón de euros de ayudas europeas. La gestión se cede totalmente a las entidades propietarias del templo, la Diócesis de Astorga y la propia parroquia.
El administrador de la Diócesis, en sede vacante, el también ponferradino Javier Gay, concretó que la firma supone el «penúltimo paso antes de la apertura. Un sueño», decía, de valor patrimonial, cultural, turístico y económico, más allá de lo religioso, y que debe ser motivo de felicitación.

El alcalde, Marco Morala, destacaba que la ciudad y la Basílica han sido inseparables a lo largo de la Historia y consolidan, ahora, ese vínculo. La primera autoridad local ponía énfasis en que la torre se convierte en “privilegiado mirador panorámico” de la ciudad y la antigua sacristía acogerá un museo donde se descubrirá un patrimonio desconocido. Una doble oferta que incrementará la oferta turística local, con efecto en la economía y el empleo.
Ahora todavía se acometen los últimos trabajos, que ya costea la Diócesis, por cien mil euros, para instalar sistemas de video vigilancia, alarmas de intrusión y de detección de incendios, adecuación de espacios, taquilla, tienda, señales y tícketing. Luego se definirán horarios de apertura y coste de las entradas.

El acto de hoy sí servía para conocer que la Diócesis y la Basílica de la Encina han decidido encomendar la gestión de los dos espacios a la Fundación Las Edades del Hombre, por su experiencia y prestigio y porque ya conoce la Basílica, que albergó en el año 2007 una de las grandes muestras de Las Edades del Hombre.
No faltaron agradecimientos al arquitecto “que cuida la Basílica y su torre”, Gerardo Arias; el director de los museos municipales de Ponferrada, Javier García Bueso; y al centro de la UNED, que catalogó miles de piezas artísticas de la Basílica y las iglesias de la Tebaida Berciana. Allí estaba su director, Jorge Vega.

Especialmente emocionado, el rector de la Basílica de la Encina, monseñor Antolín de Cela, quien confesó que la culminación del proyecto es “un sueño” que coincide con una efemérides extraordinaria, los cincuenta años de su llegada a Ponferrada. A partir de ahí, después de reseñar las aportaciones de la Basílica a Ponferrada, más allá de su dimensión religiosa, en la cultura, la asistencia social y el turismo, Antolín de Cela quiso echar por tierra las críticas de formaciones políticas que se han opuesto a esta actuación y acusaban a la Iglesia de enriquecerse. «No tienen razón», zanjaba el sacerdote.
Además, el rector de la Encina rememoraba como la escalera de acceso a la torre se encontraba en pésimas condiciones desde que en el año 1756, un rayo hizo arder la subida. Con ese preámbulo, ensalzó el esfuerzo de la comunidad parroquial que, con sus donativos, ha conseguido invertir un millón de euros desde 1999, contando con las ayudas de la Diputación Provincial, hasta que se acabaron, explicó.
Con carga política, el concejal de Turismo y primer teniente de alcalde de Ponferrada, Iván Alonso, agradecía al alcalde, Marco Morala, que haya cumplido la palabra que asumía en el actual pacto de gobierno municipal, después de que quienes fueron los socios bercianistas del anterior mandato, PSOE y Podemos, lo descartaran.

Después, a modo de conclusión del acto protocolario, los presentes coincidían en que disponer del Museo de la Basílica “abre la puerta” a la recuperación del patrimonio berciano expoliado y repartido por el mundo. Desde el cáliz y la patena de Peñalba, que expone en París el Museo del Louvre; a la Cruz de Peñalba que está en León y que sigue siendo un anhelo.


