
El jefe de Bomberos Ponferrada, Olivier Bao, ejercía como mantenedor del acto anual de entrega de distinciones de La Obrera a sus socios más veteranos, una ceremonia considerada como el acontecimiento más importante de cada ejercicio en la centenaria sociedad.
Y en su discurso, quiso establecer coincidencias entre sus respectivas labores de protección. Los Bomberos, frente a incendios y otros peligros. La Obrera, por la dignidad de los trabajadores y sus familias, desde 1889, en el que nació como una pionera “Sociedad de Socorros Mutuos”. Olivier Bajo confesó que había buscado, sin éxito, en los archivos, alguna intervención o anécdota que, a lo largo de la historia, vincule a la Obrera y al parque de Bomberos. Y, más allá, confesó sentirse «orgulloso de haber sido el elegido para este acto, un privilegio que compartía con sus compañeros bomberos de ahora y de antes «jubilados o fallecidos».

La Obrera de Ponferrada imponía seis “Insignias de Oro” a socios que llevan cuarenta años, las primeras para Fidel de Arriba y Amalia Pérez.

Después, se imponían cinco «Insignias de Plata» a quienes tienen sesenta años y llevan, al menos, cinco de antigüedad; y se entregaban 16 diplomas a los socios que hayan cumplido ochenta años de edad, que también recibían un libro con la Historia de la Obrera.

Y el presidente de La Obrera, José Manuel Fernández, destacó la capacidad de resistencia de la centenaria sociedad, que mantiene 419 socios, aunque reconoce la dificultad de atraer a los jóvenes: «cuesta mucho, porque la juventud no nos conoce», reflexionaba.

Actualmente, el programa de actividades de La Obrera de Ponferrada se nutre con once bailes, además de clases de baile, excursiones, teatro, la cena de San Valentín y comidas de exaltación del botillo, el cocido y el bacalao.


