Los clubes animaron a disfrutar del espectáculo futbolístico en un ambiente de cordialidad. Pero por si cualquier cosa, tal vez por una enconada rivalidad centenaria, no fuera así, las autoridades diseñaron un operativo con más de un centenar de efectivos entre Policía Nacional y Policía Municipal. Está bien reclamar la más mínima cordura pero a nadie escapa que el derbi 102, el del 17 de mayo de 2025 es tal vez el más importante desde que en 1923 empezaron a cruzar sus caminos la Sociedad Deportiva Ponferradina y la Cultural y Deportiva Leonesa.

Especial por lo que se juegan esta vez, un campeonato y un ascenso a esa Segunda División que ansían los bercianos, acostumbrados a los beneficios del fútbol profesional, y los leoneses que apenas si la han catado una vez en el último medio siglo.
Sería prolijo enumerar todas las combinaciones porque a lo que suceda en el Toralín ha de unirse lo que pase en el Andorra-Sestao River, incluso lo que ocurra en el Arenteiro-Real Sociedad B pero, para hacernos una idea:

– El triunfo de la Cultural los asciende.
– El empate privaría a la Ponferradina de ascender de forma directa pero, si va acompañado de la victoria del Andorra lo dejaría todo para la última jornada en el duelo directo Cultural-Andorra.
– Y si vence la Deportiva, si lo hacen también los del Principado, con ese partido dramático en el Reino de León y otro en Las Llanas donde la Ponferradina se mide al Sestao, los tres candidatos llegarían al sprint final en un pañuelo dos puntos.

Con estas cuentas, y volviendo al clásico provincial, el que más claro lo tiene es el equipo de Javi Rey. Solo vale ganar. Y eso, según el técnico orensano, pasa porque la Deportiva sea el equipo reconocible que en El Toralín ha ganado cinco de sus últimos seis compromisos en los que además ha marcado catorce goles.
Considera que la grada tiene en estos momentos más influencia que nunca y la hora de elucubrar por dónde pueden ir sus planes, el hecho de tener a toda la plantilla dispuesta abre el abanico de posibilidades. No obstante, es seguro que Andrés estará en la puerta; Carrique es otro de los seguros en el lateral derecho de una zaga con muchas alternativas; Markel Lozano, Bustos y Yeray tendrán sitio en la medular y para Borja Valle el entrenador ha reservado un puesto de privilegio. No aclara si más lejos o más cerca del área porque para él, el 10 es el escudo del equipo, el hombre que aglutina las voluntades de los blanquiazules.

Raúl Llona es más hermético. El riojano no es optimista ni con Diego “Barri” , ni con Sergi Maestre. Ambos salieron mal parados del último partido. Su puesto en el centro del campo lo debería ocupar Kevin Presa y Javi “Bicho” aunque Chacón tampoco está descartado para la zona ancha.
Más previsible el once leonés, Bañuz en el arco, Satrustegui y Fornos como centrales, Guzmán y Álvaro Martínez en los costados, Calderón, Samanes y Manu Justo llevando el peligro.
Cuando a las 19:00 el zaragozano Alonso de Ena Wolf haga sonar el silbato, miles de ojos y oídos de toda la provincia estarán pendientes de un Toralín lleno de reventón. Olvidada quedará incluso la estéril polémica de las entradas a través de la cual se le quería afear a la Ponferradina que no enviase más a la afición local. La excusa, tan simple como que no hay espacio físico, los 7.700 abonados blanquiazules, una masa social tan descomunal, impiden cualquier otro cálculo.
Para unos y para otros, para bien y para mal, el derbi del 2025 será recordado durante muchos años.


