Con el descubrimiento de una placa en su recuerdo, en su casa familiar de Busmayor, terminó la décima octava edición de los «Versos en el Hayedo de Busmayor», celebrada este sábado, sin tanto calor como en los años previos, a causa de las nubes y las ligeras lluvias que dejaba el fin de semana.

La instalación de esa placa de homenaje a Alfredo de Arriba fue iniciativa de la familia, su viuda y sus dos hijos; vecinos de la localidad y los organizadores del encuentro lírico, creado en el año 2009 por el propio ex alcalde de Barjas y la poeta Carmen Busmayor, que tomó como apellido artístico el nombre de ese pueblo de las montañas del Bierzo Oeste.

El festival comenzó «después de una inusual y abundante granizada, al son de la gaita y el tamboril, con la marcha por la senda de las cascadas, y bajo las hayas, hacia la Piedra de los Poetas», según ha relatado la asociación «A Plena Cultura», y «siempre con el estruendo de la tormenta y con la seria amenaza de lluvia. Pero las xanas, la tradición, la naturaleza o la poesía, hicieron que no se cumpliera la amenaza».

En torno a la Piedra de los poetas, recitaron versos Marta del Riego, Abel Aparicio, Olga Llamas, Emilio Vega y Julia Conejo. Después, intervinieron algunos participantes, como los niños Alejandro y Hugo, Ana Carballo, Enrique, Tania y José.

De vuelta al pueblo de Busmayor, los caminantes hicieron parada en la Biblioteca de la Poesía, donde cada uno de los cinco poetas invitados donaba y dedicaba una de sus obras. Olga Llamas entregó “El silencio de la lluvia”. Emilio Vega, su libro, “Breves apuntes para un nuevo catecismo”. Julia Conejo donó la “Subasta de ojos”. Abel Aparicio regaló “Cartero rural” y Marta del Riego depositó sus “Flores de sangre sobre la lluvia”.
El festival poético de los «Versos en el Hayedo de Busmayor» culminó con una merienda popular ofrecida por la Junta Vecinal, que propició el hermanamiento entre vecinos, poetas, amigos y visitantes.


