El Bierzo cierra la cosecha de cerezas, con 750.000 kilos de frutas recogida. Es, apenas, la mitad de lo que debería ser normal. El sector suma su séptimo año seguido de malos resultados, que evidencian la necesidad de nuevas adaptaciones al cambio climático.

Y es que, esta campaña, las lluvias en el tiempo de floración y los posteriores hongos malograron buena parte de las producciones esperadas, según detalla el director técnico de la Marca de Garantía de la Cereza del Bierzo, Pablo Linares.
La mala cosecha hace cundir más desánimo entre los productores que se dedican profesionalmente a la cereza. Y lo peor es que resulta difícil buscar soluciones, porque las plantaciones de cerezos son demasiado pequeñas para implantar sistemas que permitan aplacar los problemas para el frutal berciano que más está sufriendo los efectos del cambio climático.
Si acaso, hay algunos fruticultores que aplican otra alternativa: la plantación de nuevos árboles de variedades diferentes, que se adaptan mejor a los cambios en la época de lluvias o calores.
El Bierzo tiene actualmente unas cincuenta hectáreas de cerezos en producción.


