
La Junta de Castilla y León “extiende la alfombra” a la fábrica de combustibles verdes para aviones, anunciada por la empresa Ric Energy para el Bierzo, y que ya tiene una primera subvención multimillonaria, de casi 79 millones de euros, del Gobierno. En todo caso, el consejero de Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, advierte que el proyecto necesitará aún más financiación, para llegar a los más de seiscientos millones presupuestados. El gobierno autonómico ya trabaja con la compañía, de la que el titular de Medio Ambiente destacaba su buena reputación y la buena expectativa.
Antes de que esa fábrica de queroseno sostenible sea realidad, el consejero de Medio Ambiente apuesta cada vez más abiertamente, por cambiar la propiedad mayoritaria de la central de biomasa de Cubillos del Sil, desde donde se suministrará el CO2 al negocio de Ric Energy. Si es otra firma “distinta a Forestalia, mejor”. Así de contundente lo dice Juan Carlos Suárez-Quiñones, después de confirmar que la planta ha estabilizado su producción de energía quemando biomasa forestal.

Por otra parte, el consejero de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León rechaza la petición ecologista de otorgar alguna figura de protección o su incorporación a la Red Natura 2000, a la Sierra de Gistredo, después del “no” al proyecto eólico de Repsol. Suárez-Quiñones afirma que la solicitud puede esconder otros propósitos y avisa de que podría introducir limitaciones excesivas para otras actividades en ese territorio.
El consejero hablaba en Bembibre, donde acudió al Festival del Botillo y donde fue recibido por un grupo de agentes medioambientales que reclamaban, carteles en alto, una ley autonómica que regule su actividad, que reconozca su categoría laboral y proteja sus funciones.



